Padre celestial, te suplico, desde aquí, un país llamado Chile, ubicado en las últimas fronteras de la mente, un lugar que no conocemos, no nos pertenece y no lo podemos querer, que vuelva el sentido de pertenencia, que se ha ido perdiendo lentamente, desbarrancándose por las oscuras fuerzas que vienen del norte, que nos dominan y encausan, arrebatando nuestra blancura y azul, despojándonos de nuestras tierras milenarias, talando nuestros bosques e inundando nuestros cementerios por una palabra llamada progreso, que no hemos visto nunca, pero la escuchamos y tememos.
Te pido desde un lugar llamado chile, desde la esencia calichera y roja, donde la sangre, sudor y fusil fraguaron y encausaron nuestras almas, marcándolas de dolor y tristeza, muerte y desolación, que las riquezas de todos no sean de unos, que nos enclavan en la colina del odio y avaricia.
Señor, te pido que en las trincheras de la lluvia, donde el fuego enemigo del futuro ya a cobrado muchas vidas, escavando el dinero hecho piedra, y poniendo el yugo a mis hermanos, por el bienestar y felicidad del sueño americano, sea castigado que en las aguas donde se observan los monstruos de metal, que en sus redes dejan su huella, la desolación y depredación de mi mar, la del sueño bolivariano, sean llevadas a sus costas.
Te imploro, oh Dios, desde un país llamado chile, donde los grandes senderos ostentan riqueza, rascacielos que miran omnipotentes la ciudad, mostrando su poder en cada momento, donde el roto ya no muere de hambre sino a manos de sustancias y el cobre, el mismo que nos roban y la hacen balas para que nos mantengamos en la oscuridad, se transforme en el paraíso de la humildad y solidaridad, te suplico que mi país, el mismo que encarcela a los indígenas, que da miseria y dolor, que le entrega nuestras pertenencias a unos pocos, se levante, desde sus cimientos quemados, desde sus raíces, que mi pueblo se arme de valor y salga a la lucha, para que vuelva un país llamado chile, donde los pueblos originarios son dignos de merecer lo que les corresponde, donde nuestras riquezas sean para el progreso, el progreso de todos y no de unos, donde los sueños se hacen realidad, donde la democracia existe, la que establece nuestra constitución, y está a cargo de nuestra gente, para todos, por todos y desde todos, Amen.